Quesos frescos, semicurados y fermentados de la tradición española.
Sin maduración. Listos para consumir en el mismo día o al día siguiente. Ideales para comenzar a entender el cuajado y el moldeado.
El punto de partida de toda quesería casera. Pasta blanda, alta humedad, sabor lácteo suave. Se elabora en una sesión de tres horas y no requiere equipamiento especial.
Elaborado con el suero sobrante del queso fresco. Textura granulada, sabor delicado. Una forma de aprovechar al máximo cada litro de leche y entender el ciclo completo de la quesería.
Maduración de dos a cuatro semanas. Requieren control de temperatura y volteo regular. El sabor empieza a desarrollar complejidad.
Corteza natural con patrón de esparto. Pasta compacta, color marfil, sabor pronunciado. La variedad más reconocible de la quesería española, adaptada a elaboración doméstica.
Forma cónica característica, corteza fina y suave. Pasta blanda con ojos pequeños. Un queso gallego de carácter suave que introduce la maduración corta de forma accesible.
Maduración extendida con cultivos específicos. Sabores complejos, texturas variables. El dominio de estos quesos requiere práctica previa con frescos y semicurados.
Maduración de cuatro a ocho semanas con volteo diario. La corteza se desarrolla de forma espontánea en condiciones de humedad controlada. Sabor intenso, pasta firme. El queso que más paciencia exige y más satisfacción produce.
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