Lo que los participantes aprenden a hacer, paso a paso.
Identificar características organolépticas básicas de la leche. Entender cómo la grasa, la acidez y el origen influyen en el resultado del queso. Distinguir leche apta para distintas variedades.
Activar y mantener cultivos mesófilos y termófilos naturales. Comprender el papel de las bacterias lácticas en la acidificación y el desarrollo del sabor durante el cuajado.
Aplicar cuajo en la proporción adecuada. Controlar temperatura y tiempo de coagulación. Realizar el corte de la cuajada con el tamaño de grano correcto para cada variedad.
Usar moldes y prensas caseras para dar forma y expulsar el suero. Ajustar la presión y el tiempo según el tipo de queso. Obtener una corteza uniforme y bien formada.
Preparar salmueras con la concentración correcta. Aplicar sal en seco de forma homogénea. Entender cómo el salado afecta la conservación, la textura y el perfil de sabor.
Crear condiciones de temperatura y humedad adecuadas con recursos domésticos. Realizar el volteo periódico. Identificar el punto óptimo de consumo en quesos de maduración corta.
El programa está estructurado para que cada sesión sea un ciclo completo. Los participantes no observan: trabajan. Cada encuentro termina con un queso propio en mano.
Las variedades se ordenan de menor a mayor complejidad técnica. Primero los quesos frescos, que no requieren maduración. Luego los fermentados, que exigen más control y paciencia.
Ver programa completoGestionar temperaturas precisas sin equipos profesionales. La cocina doméstica como laboratorio de quesería.
Entender qué hacen los microorganismos en el queso. Por qué algunos son necesarios y cómo evitar los indeseados.
Adaptar las recetas a la cantidad de leche disponible. Calcular cuajo, sal y cultivos de forma proporcional sin errores.
Desarrollar criterio para valorar textura, aroma y sabor. Identificar cuándo un queso está en su punto óptimo de consumo.